El cine es magia, pero a veces el proceso de crearla roza la pesadilla. A lo largo de la historia, varios rodajes han quedado marcados por accidentes, muertes y sucesos extraños que alimentaron la idea de que estaban “malditos”. Entre la crónica y la leyenda, estas historias siguen fascinando a los cinéfilos y recuerdan que, detrás de la pantalla, el riesgo es real.
1) El exorcista (1973)
La película de William Friedkin ya era perturbadora en la pantalla, pero el rodaje resultó aún más inquietante. Un incendio destruyó parte del set y retrasó semanas la producción; Ellen Burstyn sufrió una lesión de espalda al ser tirada hacia atrás con cables en una escena; y varios miembros del equipo fallecieron durante el periodo de filmación. Todo ello cimentó su fama de “película maldita”, reforzada por desmayos y ataques de pánico entre el público en los cines.
Este impacto no surgió en el vacío: el éxito de El exorcista llegó cuando el terror viraba hacia propuestas más adultas y extremas, evolución que se apoyaba en décadas previas de horror gótico popularizado por productoras como Hammer Studios, cuyo sello visual y temático allanó el terreno para un público ávido de emociones fuertes.
2) Poltergeist (1982)
La saga dirigida por Tobe Hooper y producida por Steven Spielberg quedó marcada por varias muertes prematuras. La protagonista infantil Heather O’Rourke falleció con 12 años poco antes del estreno de la tercera entrega, y Dominique Dunne, actriz de la primera película, fue asesinada en 1982. La leyenda negra creció cuando trascendió que en algunas escenas se usaron verdaderos esqueletos humanos como atrezo para abaratar costes.
3) La profecía (1976)
Una sucesión de incidentes alimentó la fama maldita del rodaje: Gregory Peck y otros miembros del equipo sufrieron percances aéreos; varios técnicos fueron alcanzados por rayos; y vehículos relacionados con la producción acabaron implicados en choques. Incluso un especialista resultó gravemente herido por animales en un zoológico. El cúmulo de casualidades convirtió la película del Anticristo en sinónimo de destino adverso.
4) El cuervo (1994)
La tragedia golpeó cuando Brandon Lee murió durante una escena de tiroteo al dispararse accidentalmente un proyectil letal. El suceso, que conmocionó a la industria, desató inevitables comparaciones con la temprana muerte de su padre, Bruce Lee. Pese al impacto, la película se completó con dobles y efectos, y el film quedó para siempre rodeado por la sombra de la fatalidad.
5) Apocalypse Now (1979)
Francis Ford Coppola persiguió una obra total y terminó enfrentándose a un rodaje caótico: tifones devastaron localizaciones en Filipinas; Martin Sheen sufrió un infarto; Marlon Brando llegó con sobrepeso y sin conocer los diálogos; y el rodaje se alargó más de 200 días, disparando el presupuesto. El infierno creativo dio lugar a una de las películas más influyentes de la historia, pero a un precio físico y mental altísimo para sus autores.
6) El mago de Oz (1939)
Tras el fulgor del Technicolor se escondían riesgos reales. Buddy Ebsen, primer Hombre de Hojalata, fue hospitalizado por intoxicación con el maquillaje metálico; Margaret Hamilton, la Bruja Mala, sufrió quemaduras graves por un truco de humo; y circularon rumores persistentes sobre malos tratos al elenco de actores de baja estatura. Un clásico luminoso con un detrás de cámaras mucho más oscuro.
7) El conquistador de Mongolia (1956)
Rodada en un desierto de Utah cercano a zonas de pruebas nucleares, la película protagonizada por John Wayne quedó asociada a una inquietante estadística: décadas después, más de 90 personas del reparto y el equipo desarrollaron cáncer. Aunque la relación causal no puede probarse de forma concluyente, la coincidencia alimentó para siempre la leyenda de una “maldición radioactiva”.
8) La semilla del diablo (1968)
El film de Roman Polanski dejó un poso de inquietud que traspasó la pantalla. Un año después del estreno, en agosto de 1969, su esposa, Sharon Tate, embarazada, fue brutalmente asesinada junto a otras cuatro personas por miembros de La Familia, el grupo liderado por Charles Manson. El crimen sacudió Hollywood y endureció la percepción pública del film, que muchos empezaron a ver como rodeado por una nube de fatalidad. A ello se sumaron problemas de salud y accidentes que afectaron a miembros del entorno de la producción, amplificando la leyenda.
Conclusión
Los denominados “rodajes malditos” combinan tragedias reales con el poder de la sugestión. Más allá de lo paranormal, estas historias recuerdan que el cine es un trabajo de riesgo físico y emocional, y que, a veces, la realidad supera cualquier guion. También explican por qué estos títulos siguen generando fascinación: su mito se construye dentro y fuera de la pantalla.
